Somos un equipo de cuatro emprendedores unidos por una misma pasión y visión de crecimiento. Trabajamos bajo un modelo de fabricación descentralizada, donde cada uno aporta su oficio desde su propio taller: Andrés Masiel en soldadura estructural; Mariano Ordoñez (Socio) al frente de las ventas; Franco Beccaris en planimetría AutoCAD; y Leandro Mansilla (Socio Fundador) centralizando la electrónica, el ensamblaje final, la facturación y los despachos. Todo esto se apoya en una sólida red de proveedores independientes para procesos específicos como el corte CNC y la pintura epoxi.
Nos tomamos muy en serio el propósito de aportar soluciones reales con nuestras propias manos. Es un desafío enorme, pero nuestro norte es innegociable: hacer crecer este proyecto día a día, entregando la responsabilidad y la seriedad que el sector demanda.
En tiempos donde el mercado se inunda de importaciones y equipos genéricos, nosotros elegimos fabricar acá. Apostar a Micro-Up® es confiar en este pequeño "granito" de Industria Argentina, hecho a pulmón, con repuestos a la vuelta de la esquina y con el trato directo de quienes lo fabricamos. Porque sabemos lo que es caminar lotes y porque, al fin y al cabo, algo argentino en el campo siempre hay que tener.
Micro Up no nació en una oficina, nació literalmente caminando el campo. Durante más de 15 años trabajé en Investigación y Desarrollo (I+D) para la industria semillera, inventando maquinarias que hoy siguen funcionando. Pero el verdadero "momento eureka" llegó cuando me independicé para controlar aislamientos de sorgo de Alepo.
Pasaba días enteros con una mochila de glifosato al hombro, recorriendo distancias enormes y con el riesgo que implica hacer este tipo de trabajos. Pensé: "¿Por qué no inventar algo que me permita manejar mi camioneta y aplicar el producto al mismo tiempo cada vez que vea la maleza?"
Ahorrando peso por peso, arranqué a hacer I+D para mí mismo. Empecé por un brazo con movimiento de 180° gracias a una caja reductora que diseñé por completo. Costó conseguir talleres de corte láser que me dieran bola con piezas tan diminutas, ¡fue un dolor de cabeza!
Compré una mochila a batería, la modifiqué y la adapté al brazo robótico para probarlo en mi trabajo real. Luego diseñé el chasis en caño hueco, resolviendo el problema estético y funcional al pasar todo el cableado por dentro. Busqué inversores entre conocidos, pero por desconocimiento del rubro no le veían futuro. Así que vendí cosas personales, logré el capital y armé el prototipo real para salir a mostrarlo.
Con la ayuda de Mariano vendimos el primero y reinvertimos cada centavo en calidad. Patentamos el diseño y la marca. En el camino, Nicolás Barisich (Barisich Group) nos recomendó usar materiales de pulverización profesional, y mi amigo Franco Beccaris ajustó en AutoCAD los planos que yo ¡había dibujado caseramente en PowerPoint!
Un día subimos un video mostrando cómo se montaba el equipo y explotó: más de 700.000 reproducciones y consultas de todo el país y de países limítrofes. Fue un éxito absoluto en redes.
A pesar del contexto económico, este año rompimos todas nuestras expectativas: vendimos más de 20 pulverizadores. Llegamos a empresas y a particulares en Córdoba, La Pampa, Buenos Aires y Santa Fe. Lo más gratificante es seguir en contacto constante con ellos, escuchando sus experiencias y tomando cada recomendación para mejorar día a día.
Nuestro objetivo es hacer crecer este proyecto hasta que Micro Up sea una marca reconocida de gadgets para el agro. Seguimos desarrollando nuevos implementos para sembrar y fertilizar, siempre con la premisa de facilitar el trabajo y brindar soporte técnico 24/7.